Noticias de Venezuela. Investigación e informaciones confirmadas

VIDEO | Las cocinas escolares responden con autogestión a los ataques del hampa

En el liceo Álvaro Escalona César, uno de los planteles con la matrícula escolar proveniente de hogares en mayor pobreza de Guanare, pese a sufrir dos robos continuos, 14 madres y padres elaboradores prestan un servicio de alimentación modelo de organización y asepsia con recursos propios

Share Button

La cocina del liceo Álvaro Escalona César, en Guanare | Foto: Bianile Rivas

Guanare.- Julia, Belkis Marielys, Angela y Pablo no tienen descanso. Cada madrugada dejan sus barrios nativos para prender el fogón en el liceo Álvaro Escalona César, una de las 54 instituciones educativas de Portuguesa cuyas cocinas y comedores fueron “vaciadas” por el hampa en el año 2016.

Dicen no conocer la flojera. Forman un equipo de 14 emprendedores que apuestan por comida sana y sabrosa para 700 niños matriculados en un liceo que encabeza la lista de los planteles más temidos en Guanare por los índices de violencia intraescolar.

Lee también: Comedores universitarios no sacian el hambre de los estudiantes

Trabajamos con amor y sacrificio para alimentar a estos muchachos, que vienen de barrios muy pobres y de hogares muy difíciles, comenta Ángela Fajarez. Ella conoce su entorno y cree que a través de la comida está enseñando valores. “Ellos están contentos con el sabor, con el menú. Vienen a agradecernos, y eso para nosotros vale mucho, significa que nuestro mensaje de amor está llegando,” refiere.

Lo que hacemos aquí lo hacemos con pasión y sin quejas, aunque las limitaciones están a la orden del día, recuerda Belkis Mejías. “Los delincuentes nos robaron en dos oportunidades todos los utensilios, ollas, licuadoras, calderos (…) pero nosotros los traemos de nuestras casas, del barrio. Aquí estamos con una licuadora prestada y con una cocina sin horno ni buenos hornillos, resume para significar que al hampa se le responde con autogestión y trabajo en equipo.

Con cacerolas y utensilios prestados se prepara almuerzo a los alumnos del liceo de Guanare con mayor matricula de hogares pobres | Foto: Bianile Rivas

A su planteamiento se le une Marielys Camacho, perfectamente trajeada en una faena que brilla por el orden y la pulcritud. “En el menú nos esmeramos, es excelente, y lo hacemos por amor y en comunidad. Por ello esperamos la retribución de las autoridades: que nos respondan con los motores de los refrigeradores que se llevó el hampa porque conservar los alimentos es una prioridad, precisa al tiempo que aclara que los trajes y la asepsia de la cocina corren por cuenta propia.

Junto a sus compañeras, Don Pablo Amaret hace de plomero, electricista, pelador de frutas, ayudante y ejecutor de todo acto de fuerza en la cocina. Lamenta que tuvo que traer “corriente” improvisada desde un salón de clases para habilitar la electricidad. “Los malandros nos robaron más 700 metros de cable y todas las luminarias. Yo traje una extensión y aquí estamos trabajando con un solo bombillo,” informa y recalca que los daños se extienden hasta las bombas de agua y los motores de las neveras. “Pero ahí vamos, poco a poco (…) nosotros mismos reponemos lo robado, aunque hay inversiones con las que solo puede el Estado”, reflexiona para sí mismo.

A Alexis Vizcaya, profesor y coordinador en el liceo del Programa de Alimentación Escolar (PAE), se le ve ocupado en la fila de alumnos. Vigila que cada niño reciba su bandeja sin altercados de conducta. La sala comedor luce limpia y ordenada. Hasta allí llega la labor de las cocineras y aseadores. El menú la impregna de olor, color y sabor. Ese miércoles 15 de marzo los alumnos del Álvaro Escalona César almorzaron pollo a la jardinera, arroz, puré de ñame y melón en trozos.

En el comedor del liceo Álvaro Escalona César se siente el amor y la entrega de las cocineras, quienes preparan menú diario para 700 alumnos | Foto: Bianile Rivas

La ración la degustaron agradeciendo la obra de amor que día a día adelantan a pulso Julia, Belkis, Marielys, Ángela, Pedro y nueve cocineros más. “El único día que no se siente nuestra sazón es cuando no hay agua, porque si la comida es poca la rendimos”, advierte Julia Piña.

Share Button

Comentarios

pito

RELACIONADOS