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Aseguran que empresarios deben hacer malabares para pagar el nuevo aumento del salario mínimo

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Recomiendan al alto gobierno que se revisen las actuales políticas económicas, pues el país transita por la hiperinflación y la recesión

Las actividades en las fábricas estarán paralizadas toda la semana. Foto: Archivo

Cada día hay menos fábricas en Venezuela. Foto: Archivo

Por: Elizabeth Ostos | El Pitazo – Distrito Capital

El tercer aumento del salario mínimo decretado por el presidente de la República para este año puede potenciar la inflación y la pérdida de empleos, muy especialmente entre la pequeña y mediana empresa, además del sector industrial.

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Así lo han afirmado representantes del sector empresarial nacional, quienes han cuestionado la medida que lleva el ingreso básico del trabajador venezolano a un tope de 22 mil 576 bolívares, con un bono de alimentación de 42 mil 480 bolívares.

Para el presidente de la Confederación Nacional de Industriales (Conindustria), Juan Pablo Olalquiaga, “el gobierno no está resolviendo nada con este decreto inconsulto que disparará la inflación” y añadió que “cubrir los costos que genere se traducirá en los aumentos de los precios de los productos, porque la industria nacional, o lo que queda de ella, tiene que subsistir de alguna forma y tendrá la necesidad de trasladar los incrementos al precio final de las mercancías”.

En entrevista con El Pitazo, el vocero empresarial advierte que en el caso de artículos cuyos precios están regulados “tendrán pérdidas significativas al no poder hacer ajustes”.

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Explicó que en lo que va de año el ingreso mínimo, entre sueldo y bono de alimentación, ha subido 135%, “pero la inflación, en un cálculo conservador, va por el 250% en los primeros dos trimestres de 2016. No es decretando aumentos -sostuvo- como se combate la inflación. El gran perdedor será el pueblo de Venezuela, así como su tejido empresarial e industrial”.

Puso el ejemplo de Kimberly Clark, empresa productora de papel de capitales privados, “que tuvo que cerrar sus puertas por la falta de divisas para adquirir materias primas en el exterior y porque sus gerentes no pudieron soportar la presión de aumentar los sueldos de los empleados varias veces al año sin contar con flujo de caja”.

Olalquiaga advirtió que el sector industrial ha sido uno de los más afectados por lo que calificó como “erradas políticas económicas”, y aseveró que en 1997 había 12 mil 400 empresas en el país, cifra que para fines de 2015 se redujo a 4 mil. “Es consecuencia de políticas fracasadas”, sentenció el empresario.

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Insistió en que si no hay un vuelco en el modelo económico del país, “en donde se respeten las reglas de la economía de mercado, la propiedad privada y la seguridad jurídica, no habrá manera de controlar la inflación” y agregó que “una economía sana genera nuevas empresas, apertura de puestos de trabajo, aumento de la producción nacional y abundancia de mercancías para comercializar; un circulo virtuoso que no existe en Venezuela”.

Explicó que si los aumentos de sueldos no se relacionan con el alza de la producción en la nación “no tendrá sentido que sigan emitiendo decretos de este tipo”, y pronosticó que “seguramente habrá más incrementos del ingreso mínimo antes de que cierre 2016, con lo cual se seguirá disparando la inflación”.

Olalquiaga advierte que el Gobierno sí puede pagar cualquier ajuste de ingresos a sus empleados, “porque tiene la capacidad de imprimir billetes y lanzarlos a la calle sin contar con respaldo alguno; en cambio, los empresarios deben acudir a sus propios fondos para cubrir las nóminas; y cuando no puedan, no tendrán más opción que despedir trabajadores o cerrar las fábricas”.

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El representante del sector industrial sostuvo que entre 2013 y 2015 la economía nacional se contrajo en 38%. “Esto es brutal y no lo aguanta nadie. Las políticas de controles de precios y de cambios han quebrado al país y eso jamás lo reconocerá el Gobierno. Para 2016 la caída del PIB será de 10%. Para una economía como la venezolana, cuyo tamaño se expresa en 190 mil millones de dólares, esta merma implica que se deja de generar actividad productiva por el orden de los 19 mil millones de dólares. Esta recesión es la causante de la escasez, el desabastecimiento y la inflación. Una sociedad como la nuestra será cada día más pobre si sigue el modelo del socialismo del siglo XXI”. Olalquiaga advierte que en la Venezuela de 2016 se ha experimentado inflación con contracción económica. “Es el peor de los mundos”, calificó.

El industrial quiere que el nuevo vicepresidente de economía productiva, Carlos Faría, “le explique a su jefe que su modelo económico fracasó y que un cambio radical de rumbo evitará el empobrecimiento de la población”. “Los actuales mandatarios del país no saben nada de economía”, sentenció Olalquiaga.

Flujo de caja de las empresas

Otro elemento que preocupa al sector empresarial es el cómo se financiarán los nuevos sueldos. El economista y consultor gerencial Benjamín Tripier estima que “el decreto de aumento, más allá de que sea justo o no, de que sea inflacionario o no, es un golpe al flujo de caja de las empresas y en algunos casos un estrangulamiento tal que podría significar el cierre de operaciones”.

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Tripie discrepa con Juan Pablo Olalquiaga en cuanto al traslado del costo del aumento al producto final como opción para resistir la presión que impone el decreto. “Esta no es necesariamente la solución. Pensar que con trasladarlo al precio ya se arregla todo es desconocer los ciclos de tesorería y la precariedad de una economía con una recesión del 10 al 12% para este año y con una inflación que ha limitado severamente la capacidad de crédito de los bancos en relación con las necesidades reales de sus clientes”, explicó.

El analista dijo a El Pitazo que si la inflación de 2016 llega a 400%, “siendo conservadores”, se tendrá “un panorama bien complicado para el sector empresarial y, por supuesto, para el trabajador”.

“Un banco (en este contexto inflacionario) no puede aumentar la línea de crédito en un porcentaje tan alto a una empresa que deba pagar ajustes en las nóminas. Entonces, si la empresa no puede solicitar una línea de crédito, ¿de dónde saldrá el dinero para hacer frente a la primera y la segunda quincena del nuevo sueldo? ¿Con qué recursos se pagarán los bonos de alimentación? Estos son los dilemas que debe enfrentar un empresario al momento de considerar ajustes de ingresos”, subrayó.

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