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ANÁLISIS | Egresados de la ULA conquistan el gabinete de Maduro

Instituciones estratégicas pasaron a ser comandadas por la izquierda radical merideña, egresada de la Universidad de Los Andes en diversas promociones y vinculada a El Aissami cuando presidió la FCU-ULA; otros ministros son los más antiguos de la revolución o fichas exclusivas del Jefe de Estado

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Lobo y Maldonado, tomados de la mano, en cierre de campaña l Foto: Prensa Alcaldía Caracciolo Parra y Olmedo

Caracas.- Nicolás Maduro optó por radicalizarse en el 2017. Esta es la interpretación que se desprende de sus recientes cambios ministeriales, con los que sentó a su lado a un revolucionario considerado radical: Tareck Zaidan El Aissami Maddah, y con él, a un ala de la izquierda merideña inspirada en el marxismo y en pasadas luchas guerrilleras.

De la utopía a la praxis

Cuarenta y cuatro días después de la intentona golpista del 4 de febrero de 1992, organizada por oficiales del Ejército contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez, un grupo de estudiantes de la Universidad de Los Andes (ULA) fundó el aún hoy existente Movimiento Utopía 78, de izquierda, que más tarde se convirtió en un vehículo hacia el Movimiento V República (MVR), primero, y el Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), después.

Entre los fundadores de la organización estaban los estudiantes de Derecho Tareck Zaidan El Aissami Maddah, quien para entonces tenía 17 años y había sido testigo de la detención de su padre durante la revuelta militar, y Hugbel Roa, quién más tarde fungió como su compañero de plancha en las elecciones para el Consejo de Facultad de la ULA en 1999. Otro de los miembros iniciales del grupo fue Hugo Cabezas, presidente del Complejo Editorial Alfredo Maneiro, organismo encargado de importar y revender el papel periódico, hoy escaso, en los medios impresos, lo que ha generado el cierre de 94 diarios en todo el país.

El Aissami estudió Criminología como segunda carrera. Debido a su alto promedio en Derecho, al igual que otros alumnos de la época, le permitieron cursar una segunda disciplina. Fue presidente del Centro de Estudiantes de Derecho y de la Federación de Centros de Estudiantes de esa casa de estudios en 2001, posiciones claves en el desarrollo de la política estudiantil de occidente. Un escrito difundido por el portal Aporrea demuestra que dos años después, en marzo de 2003, seguía ejerciendo este último rol.

El Aissami y Roa l Foto: @hugbelpsuv

Desde el pasado 4 de enero de 2017, El Aissami y Roa comparten puestos en el tren ministerial de Nicolás Maduro. El primero, desde la Vicepresidencia de la República y, el segundo, como máxima autoridad del Ministerio de Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología. Esta parece ser la relación más evidente, pero no la única. La ULA también forjó a otros tres designados ministros y los direccionó en su trayectoria política, topándolos con el ahora segundo al mando del Poder Ejecutivo. Cabezas pasó a estar bajo el mandato del ministro de Comunicación, Ernesto Villegas.

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La ULA dio a Ramón Lobo –hoy encargado de la cartera de Economía y Finanzas– el título de economista unos años antes y le permitió ejercer como administrador asistente y analista de presupuesto en la Facultad de Farmacia.

Aunque Lobo fue miembro del Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales desde 1989 hasta 1991, sin coincidir con el ingreso de El Aissami a la universidad, ambos se encontraron más tarde en el MVR: el político de origen sirio-libanés integraba la Dirección Nacional de la Juventud y Lobo era coordinador de Finanzas para el municipio merideño Andrés Bello. Poco después, y con el apoyo del MVR, Lobo ganó dos veces consecutivas esa alcaldía (2000-2004 y 2004-2008).

Ocurrió todo lo contrario con el también merideño Mervin Maldonado –ministro ratificado de Deporte y Juventud–, un heredero del capital político de El Aissami, que desde una generación menor revivió el Movimiento Utopía 78, el cual integró desde bachillerato y lo llevó a ser electo como consejero universitario mientras cursaba contaduría pública.

De allí, el joven saltó a la secretaría ejecutiva de la vicepresidencia del Psuv para la región Los Andes (Táchira, Mérida y Trujillo) y, posteriormente, a ser el primer suplente lista de Ramón Lobo en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre de 2015.

Tanto Roa, como Lobo y Maldonado abandonaron sus curules para asumir nuevas responsabilidades ministeriales.

Foto: @hugbelpsuv

Adán: la manzana guerrillera

El nexo más conocido de El Aissami en la ULA se tejió alrededor del profesor de Física y Matemática Adán Chávez. De acuerdo con la biografía publicada por el Psuv, el hermano de Hugo Chávez dio clases al ahora segundo al mando en el Ejecutivo; sin embargo, según los pénsum de Derecho y Criminología, en ninguna de las dos carreras se cursaban esas materias de ciencias puras.

Por eso, a Chávez se la atribuye una formación del joven sirio exclusivamente política, trasladando los ideales marxistas y antiimperialistas adquiridos durante su militancia en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), una división de la juventud de Acción Democrática que en la década de 60 lideró la lucha guerrillera antisistema, y en el Partido de la Revolución Venezolana (PRV), un movimiento radical y clandestino, proveniente del Partido Comunista, encabezado por Douglas Bravo y cuya fachada legal se llamó Ruptura.

Foto: @Jover78

En una entrevista al diario psuvista Cuatro F, Chávez describe el método que utilizaron profesores para atraerlo hacia sus filas en su paso por la Universidad de Los Andes y que más adelante le sirvieron para transformarse en el mentor ideológico de una generación que comandará parte del tren ministerial de Maduro para el 2017.

“Los profesores nos observaban, nos hacían seguimiento, nos recomendaban cosas y nos iban captando. Un día, este compañero Juan Salazar me dijo: ‘pensamos que tú puedes ser un buen cuadro en el PRV’ (…) Prácticamente, el único partido que discutía con mucha fuerza la necesidad de consolidar un movimiento cívico-militar era el PRV (…) Entonces, después que yo empecé a militar en el PRV, Juan Salazar y yo andábamos juntos por todos lados, con el pretexto que él era mi director de tesis. Estábamos juntos en la universidad, él me daba la cola hasta la casa en un volkswagito e íbamos a las reuniones clandestinas”, narró.

Hoy, Chávez preside el despacho de Cultura, área que desarrolló brevemente como coordinador de deporte y cultura de la FCU, tras jugar primera base en el beisbol de la ULA. Luego llegaría su época de docente y su relación con futuras figuras del chavismo, como el expresidente de Pdvsa, Rafael Ramírez; con Hugo Cabezas, presidente del Complejo Editorial Alfredo Maneiro; y por supuesto con El Aissami, todos egresados de la ULA.

Así, con la designación de El Aissami, convertido en centro gravitacional, la vieja izquierda merideña resultó la ganadora del reparto ministerial, apoderada del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) –la policía política del chavismo–, de la vicepresidencia económica, de las carteras de Deporte y Juventud, Cultura, Educación Universitaria y otros dos despachos de aliados militares ratificados: Energía Eléctrica (Luis Motta Domínguez) y Relaciones Interiores, Justicia y Paz (Néstor Reverol).

Motta Domínguez fue secretario del Despacho del nuevo vicepresidente. En tanto que Reverol dirigió la Oficina Nacional Antidrogas, cuando El Aissami fue ministro de Interior.

De su paso por la ONA, se deriva una investigación en los EEUU contra Reverol, acusado, junto al exsubdirector antinarcóticos, Edylberto Molina, de participar en actividades asociadas al narcotráfico. Pese a estas denuncias, el presidente Nicolás Maduro lo nombró ministro de Relaciones Interiores y Justicia.

En 2010, el narcotraficante Walid Makled, en ese momento preso en Colombia, involucró a la familia del vicepresidente en narcotráfico, al decir que Feraz El Aissami, hermano menor de Tareck El Aissami, había recibido dinero para controlar a la policía de Aragua.

“No nos vamos a prestar a un show mediático; sencillamente forma parte de una nueva campaña de descalificaciones, lamentable política de sectores que sí están comprometidos. Habrá que preguntarle a quien publicó esa noticia cuáles son sus vinculaciones con el narcotráfico o con las mafias de corrupción que hemos atacado”, expresó entonces El Aissami.


Contrainteligencia militar oculta en el gabinete

Durante su juventud, El Aissami vivió en Cagua, Aragua, y estudió en la Escuela Básica de la Fuerza Armada Nacional, estableciendo un primer lazo con el mundo militar. Luego, en 2012, fue elegido gobernador de la entidad, que cerró en 2016 como la más violenta del país: 142 homicidios por cada 100.000 habitantes, conforme a una investigación del Observatorio Venezolano de Violencia.

En esa entidad ha hecho vida militar Ramón Celestino Velásquez Araguayán, recién designado ministro de Ecosocialismo y Agua. Un perfil del hombre publicado por la Fundación para el Desarrollo de la Ciencia y la Tecnología de esa entidad (Fundacite), explica que cursó estudios superiores en la Escuela de Aviación Militar entre 1989 y 1994, obteniendo el título de Licenciado en Ciencias y Artes Militares, y que es especialista en Hidrometeorología, Geografía Física y el clima venezolano.

Foto: Gaceta Oficial

Omite, sin embargo, un detalle importante: Velásquez fue jefe de la Dirección General de Contrainteligencia Militar, nombrado en la división administrativa por el entonces ministro de Defensa, Carlos Mata Figueroa; de acuerdo con una resolución publicada en la Gaceta Oficial N° 39.864 del 14 de febrero 2012.

Además de Velásquez, el Jefe de Estado designó al almirante César Alberto Salazar Coll como ministro de Obras Públicas, quien acompañó en 2014 a Carmen Meléndez en el Ministerio de Defensa como viceministro de Servicios, Personal y Logística –con la facultad especial de firmar actos y documentos– y, dos años después, encabezó el viceministerio de Seguimiento e Inspección de la Gestión de Gobierno del Despacho de la Presidencia.

Pese a que los uniformados dominan otras ocho carteras: Pesca y Agricultura (Ángel Belisario), Alimentación (Rodolfo Marco Torres), Hábitat y Vivienda (Manuel Quevedo), Defensa (Vladimir Padrino López), Energía Eléctrica (Luis Motta Domínguez) y Fronteras (Gerardo Izquierdo Torres); las barreras de poder entre cada personaje no están claras.

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De los recién nombrados y los ratificados, Maduro conservó a “los fieles”, aquellos que siempre se mantuvieron al lado de Hugo Chávez: Adán Chávez, Aristóbulo Istúriz, Elías Jaua, Erika Farías, Blanca Eekhout, Delcy Rodríguez, Ernesto Villegas e Iris Varela. Sumó algunas fichas propias como Francisco Torrealba, un sindicalista del Metro de Caracas que desde la llegada de Maduro ascendió a presidente del Instituto de Ferrocarriles, diputado y, finalmente, ministro de Trabajo; al tiempo en que excluyó a los poderosos Diosdado Cabello y Jorge Arreaza, vínculo con las féminas de la familia Chávez.

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